En los ùltimos meses los nùmeros se han convertido en un tipo de tic en mi sinapsis.
En mi cabeza los nùmeros, los minutos. Horas. Dìas. Los nùmeros son tiempo y el tiempo es un peso en el corazòn.
Una hora y siete minutos es el tiempo de màs que aparece en el reloj del Prius de Vincent. No sè còmo se cambia. Cuando son las 16:37 en realidad son las 15:30. Fundamentalmente no he querido cambiar a la hora correcta. Principalmente he perdido demasiadas lunas.
Mi cabeza aùn no se acostumbra completamente a los meses primaverales y no quiero acostumbrarme a la hora tampoco. Los siete minutos de màs son para no llegar tarde, pero al final cuando miro la hora me digo paralelamente y en automàtico la hora correcta, entonces si alguien le cambiara la hora, me harìan llegar una hora y siete minutos tarde.
Pero...
El reloj de mi tableta està cuatro minutos adelantado. El del corredor en la casa, nueve minutos. Al de la cocina le faltan cinco. El de el teatro està adelantado dos minutos y medio.
El semàforo en el cruce para entrar a la avenida que me conduce todos los dìas al puerto, boh, ese dura màs o menos dos minutos y medio en el rojo. Cuando el reloj del auto da las hipotèticas 14:54 correctas horas no-legales, estoy en perfecto horario. Si a las 14:55 no estoy en la fila del semàforo es posible que no alcanze al verde que dura menos de 20 segundos, si pierdo el verde de el :54, tengo que esperar el de :56 y llegarè a ensayos muy cerca de la hora correcta.
Tengo treina y un años desde hace dos meses y cuatro dìas y me gusta decirlo porque el año pròximo tendrè treinta y dos y el treinta y dos es uno de mis nùmeros favoritos. El problema es que es dos veces 16 y tengo problemas con el 16, sobre todo si se me cae encima.
Trabajo en entretenimiento desde hace un año y dos meses y a veces me pregunto què hare en dos años, a veces me pregunto què era hace dos años, a veces tengo de nuevo 21 y a veces 28 porque me doy cuenta de las cosas en 7 entonces en los años entre un siete y el otro me parece que viajo en el tiempo y no me acuerdo y me encuentro a mì misma preguntàndome "què estarè haciendo cuando cumpla 30?" Y luego me acuerdo, "doi!"`
Ùltimamente cierro los ojos contàndo y pienso en èl que tiene 43. Pero de golpe tengo de nuevo 31 y èl no està y no piensa en mì y yo no puedo permitirme pensar en èl. A veces cuento cuànto ha pasado desde que comencè a contar. Diciembre-Junio son seis meses seis. Hace ocho meses lo miraba con curiosidad y hace cinco meses corrìa de èl como una chiquilla desesperada. Cada mes las fechas se me escapan de las manos, tarde o temprano corren entre mis dedos, llegan a mi garganta, me puñetean en el estòmago y avanzan a mi corazòn y lo muelen a palos como sòlo el tiempo sabe hacer. A veces pienso que mi corazòn se està haciendo de plàstico y un dìa no sentirà nada y tampoco serà biodegradable. Serà indiferente y las personas pasaràn sin hacerle daño... asì cada dìa que pasa aprendo que las cosas que me angustian un dìa pasaràn como una brisa ligera. Y si un dìa alguna cosa humana logra moverme de nuevo como no quiero, èl lo hace sin saberlo, llega y hace su cruel trabajo con mi corazòn de plàstico y lo derrite con una vela?
Asì despuès de contar y contar toda la noche contando y caminando lleguè esta mañana a mirar el alba y entre la sonrisa del sol y escalofrìos en la espalda miro las olas y pienso: serà un corazòn de madera.



