Creo que mi pequeño universo emotivo se ha definitivamente derrumbado bajo el graniz despiedado de la vida.
Tengo necesidad de oscuridad y silencio, cada vez màs. Tengo necesidad de no ver, no verme. Me escondo en los lugares menos pensados, me aprieto en mì misma, me alzo, recojo lo que queda, lo estiro, lo hago durar, es sòlo mìo el mal que siento, solamente mìo el cruel recuerdo de cada cosa, de todas las cosas que uno deberìa olvidar pero luego lucha a uñas y dientes para mantener. O simplemente esas cosas que se encuentran en el camino largo de tu piel, esas que invaden la sinapsis, esas que dejas quemar en ti y luego como todo fuego salta a los demàs.
Y yo quemo. Y hago cenizas mìas y tuyas, a veces no sè a què sirve, quièn rìe por dentro y quièn en cambio rìe a escondidas, a veces no puedo distinguir entre todas mis màscaras y me pregunto dònde està verdaderamente la Fa. Asì me escondo y me descubro, cerrando los ojos me encuentro, en toda la fragilidad de todavìa -ser- humana, en todo eso que permanece y en todo eso que ha sido destruìdo... ahì me encuentro.
Toda mi existencia es un contìnuo destruir y dejarse destruir, no siempre es posible evitarlo, no siempre tus manos son las de adulta, a veces me escondo detràs los dedos de una chiquilla de siete años. Cada vez que me hago lastimar, cada vez que no logro reaccionar, cada vez que me dejo invadir soy pequeñita e insensata y sucia y equivocada y condenada.
Cada vez que dejo entrar al mundo, cìclicamente el mundo me atraviesa y me rompe y me hace perder la lucidez que necesito para sobrevivir.
Èstas ùltimas noches, y lunas y luego soles y albas, he hecho lo posible para perder esa lucidez, lo hice dejàndome invadir de los efectos agridulces del alcohol, no lograba perderla a mi lucidez reencontrada y me emputè, mucho, y en el momento màs cruel del dìa fue el alcohol que me dio una excusa para ser quièn soy. Entonces me dejè ir mucho antes de embriagarme y el control lo habìa perdido antes de comprar la botella de vodka, pero en toda esta escena, en èstos dìas sin cronologìa y con tantas lìneas de narraciòn sin tema, el estar lùcida via alcohol y el no estarlo se hacen dos cosas que se eliminan mutuamente. Dos negativos digamos... pero èstos no sè si hacen un positivo.
Estoy triste porque bebo o bebo porque estoy triste? He perdido el control porque bebo o pierdo el control y entonces bebo?
De todas formas, termina aquì. Este estar suspendida en una realidad semi dulce como lo sabe ser la sensaciòn de libertad, y amarga como el dejar que las cosas pasen sin poder detenerlas.
Al carajo las promesas, pienso en el amor pasado, mantenido a punta de irracionalidad y latigazos pero tambièn puro de neblina de los sentimientos como el enamoramiento, que sin embargo me dejò sin fuerzas y sin voluntad. Doblada de rodillas porque el peso de no decir "no me dejes, te necesito," es tan grande que no me deja levantarme. En un corazòn roto e incapaz de afrontar situaciones simples.. asì como los sobrevivientes de una guerra que no logran agarrar un làpiz sin temblar.
Pero yo no tiemblo, es sòlo un poco de mì que se està yendo.




