Si si, cuando se pasa un vaso de una temperatura a otra con rapidez los vasos explotan, eso ya sè, usè esa tècnica para deshacerme de muchos vasos de licuadoras bulliciosas.
Esto es otra cosa.
Estoy convencida.
La primera vez que sucediò fue en un cafè que no sè si aùn existe, se llama "Manolo's" y es en la Av. Camacho, casi llegando a la plaza del Obelisco. Al lado del Club de La Paz.
Acababa de pedir mi coca-cola y mi sandwich de pollo con durazno de lata. (No me juzguen hasta probar!) y primero me trajeron mi coca-cola y un vaso. Esperè un rato a que llegara mi cita y cuando se sentò en vez de decir "hola" (estaba frustrada) agarrè con la derecha mi coca y con la izquierda alzè el vaso y PUM! adiòs vaso. Explotò en millones de millones de milimètricos pedacitos. No quedò ni la vase que es màs gruesa!
Los dos nos quedamos inmòviles porque estabamos bañados en pedazos de cristal y porque esos años los ladrones solìan escupirle a la gente cristal molido sabìamos que si intentàbamos limpiarnos nos ibamos a cortar jodido.
Vino la mesera y primero me quiso putear por romper el vaso, pero YO no rompì el vaso! Y los demàs clientes del boliche le explicaron que pasò mientras trataban de ayudarnos a limpiar el cristal de nuestras hermosas caras.
Despuès salimos a la calle a sacurdirnos el cabello y la ropa... fue un descule! Y al volver al cafè recièn comienza el boludo a putearme por el vaso! Pero no fue mi culpa! Me acusò de tener manos de boxeador! Y, seràn manos de boxeador... pero de boxeador liliputiense! Si los ùnicos guantes que me quedan son los que venden en la secciòn de niños!
Y, èsta no es la historia de esa cita del infierno, asì que pasemos a la otra.
La segunda vez que sucediò fue unos tres años despuès. Estaba en mis años de artista, todas las noches eran noches de vino y tertulia. En èsta noche en particular estaba con la crème de la crème de los artistas locales. Incluìdo el ùnico actor boliviano en Hollywood y bla bla bla.
No la estaba pasando bien, era el tercer boliche de la noche y estaba medio en la quiebra y mi "amiga" Clau estaba jode que jode con que nos vayamos pero el Actor acababa de pedirme un Jack Daniel's. (Tambièn eran mi años de semi-alcoholismo.) El boliche se llamaba "Capotraste" y tampoco sè si todavìa existe.
En fin, entre la Clau y yo nos terminamos el Jack y la Clau me pasò 20 pesos para que yo, la Secretaria Pepita (nòtese el sarcasmo) se los pase al actor y le diga "èsto es por el trago, ciao" y en eso estaba cuando agarrè el vaso de whisky para moverlo del borde de la mesa cuando PUM! Adiòs vaso! Otra vez!!
La Clau que es discreta como toro en cristalerìa comenzò "còmo rompiste el vaso?!" y tuvimos que salir escapando porque capaz y nos cobraban el vaso y no tenìamos un carajo de plata!!!!
Y... supongo que deberìa estar agradecida de que no volviò a suceder hasta hoy, casi una dècada despùes.
Peeeero, estoy en un viaje de trabajo. Bueno, no exactamente. Estoy siguiendo una historia que escribì el 2008 y que ahora tiene un nuevo capìtulo. Claro, ya no trabajo màs con la revista, pero no podìa dejar la cosa asì.
En fin, estaba en un restaurante al aire libre donde todos parecen estrellas de Hollywood y estoy convencida de que mi mesera estuvo en un episodio de las Gilmore Girls. Era tan obvio que yo no encajaba en la foto. Todos bronceados, rubios usando colores pastel y lino. Y yo, pàlida y vestida de rojo y negro. Hay una combinaciòn de colores màs agresiva? Ademàs de que mi emputantez es como un perfume que aliena a la gente. ("Aliena" es correcto? Què tal "Repela"?)
Y, estaba fumando para de una vez aclarar que soy de NY y que a mì nadie me dice nada y esperando mi asado porque ni loca iba a pedir ensalada como los demàs. Me levantè con ganas de carne. Mi screwdriver estaba en la mesa y estaba tomando despacio porque no me gusta el jugo de naranja pero creo que si pedìa un shot de vodka mi guìa y viejo amigo se hubiera ido.
Llegò mi pedazo de vaca y comì como recièn llegada de Cuba, despuès estàba fumando de nuevo e ignorando a los que fingian tos... terminè mi trago y todo tranqui. Luego mi intenciòn era alzar el vaso y usarlo de "ayuda visual" para que la boluda de la mesera me traiga otro. No tuve la oportunidad. Agarrè el vaso y explotò. Otra vez!!!
Ahora, nòtese que son tres vasos distintos, los de Bolivia eran probablemente hechos en la China, pero el de hoy era Italiano. Entonces, distinta fabricaciòn, lo que tienen en comùn es que los tres estaban vaciòs y ninguno tenìa hielo. Ah, y los tres explotaron en mi mano y nunca me he cortado. Què tal?
Expliquè las situaciones porque Vincent tiene una teorìa, aparte de tener manos de boxeador liliputiense, èl cree que el estado de humor en el que estoy tiene mucho que ver. Pero lo dudo, digo, el hombre compra vasos como loco y nunca le pasaron nada a sus vasos y los odio con pasiòn.
No sè por què mierdas explotan los vasos, lo ùnico que sè es que estoy harta de sacarme pedacitos de vidrio del pecho con pinzas...
Y no. No es divertido.




