Què depre la de la semana pasada!! (Hace dos semanas... tengo este post en borrador desde hace 7 dìas.)
Bosco volviò a casa!
Què descule... pobrecito, està traumatizado, no quiere salir de su casa. Como dicen, sòlo el tiempo cura las heridas y aunque ya no es una joda en ruedas, con el tiempo espero que regrese a su viejo estado mental.
Mi madre obvio està feliz, el domingo que llamò para avisar que el Bosco acababa de regresar no se la entendìa de tan feliz que estaba.
Honestamente para el domingo en la mañana que me acostè (tuve un sàbado laaaargo) pensè que mi perrito ya no iba a aparecer y pedì a quièn sea que a veces escucha que donde sea que estè que no estè sufriendo.
Son tan mimados los bichos. Mi mamà les hace la comida todos los dìas, comen arroz blanco con verduras y carne o pollo. No son perros que comen comida seca o sobras. Eso me decìa mi madre "yo soy la ùnica cojuda que les da asì!"
Y en La Paz las noches son tan frìas y en todo eso pensè mientras perdìa la esperanza de que volviera. Despuès de todo hace muchos años mi mamà perdiò a otro perrito, se llamaba Paul Anka y desapareciò de la casa igual que Bosco. Còmo lo buscamos! Contratamos taxistas para que lo busquen e hicimos toda la ronda de colar anuncios en las tiendas y postes. Nunca encontramos a Paul Anka.
Esta vez hicimos tal vez un poco màs, digo, ahora hay internet y redes sociales y la cara del Bosco estaba en todas partes, pero no puedo darle el crèdito a las redes sociales. Bosco regresò porque resultò que no es tontito. Es brillante. Un genio incomprendido!
Boscorelli (Bosco) R.
Sexo: Masculino.
Edad: 6 años.
Estado Civil: Soltero.
Nacionalidad: Boliviana.
El sujeto, utilizando sus habilidades jodonas adquiridas durante seis años de disciplinada labor desquiciante, logrò, en un golpe de suerte, escapar de sus captores.
Aproximadamente a horas 22:45 del domingo 20 de Mayo, B.G.R. prima de la que escribe estaba mirando por acostarse cuando escuchò perros ladrando entonces saliò a su balcòn con la esperanza de que sea Bosco, no era èl. Pero ella decidiò quedarse en el balcòn un rato màs y de repente lo viò corriendo como una flecha y se puso a gritar como la loca de su madre "Bosco! Bosco!"
Su hermano, M.G.R. que estaba en la cocina la escuchò primero y saliò corriendo a la calle a darle encuentro a Bosco.
Mi madre V.R.M. estaba ya acostada un piso abajo y escuchando el griterìo se levantò y comenzò a pelear con los gatos que como siempre se acomodaron sobre sus pantalones. Cuando por fin logrò vestirse para salir, su sobrino (M.G.R.) le dio encuentro en las gradas y le dijo que el Bosco habìa vuelto y que ya lo metiò por el garaje a la casa. Entonces mi madre bajò por la entrada interna al patio y se reencontrò con el hijo pròdigo.
Mi madre dice que el Bosquito querìa treparse a la cabeza de mi madre, entonces ella ya no lo puteò ni nada (comùn reacciòn en mi casa) y que solo lo abrazò mientras el perrito lloraba y lloraba.
La hermana y la tìa de Bosco le sacaron la mugre (reacciòn comùn en mi casa) porque asì demostramos cariño nosotros. A puñetes. (ja!)
Y... ya pasò una semana que Bosco està de regreso en casa, y està sanando. Regresò a casa con el hocico completamente raspado y sangrando. El veterinario dice que es tanto frotar su hocico contra las aceras y el asfalto tratando de ubicar un olor familiar que lo regrese a casa.
Asì el perrito que nunca fue màs de dos cuadras de distancia de alguna forma logrò encontrar su camino a casa.
Todavìa suena en mi cabeza la voz de mi madre esa noche que me dijo que Bosco habìa vuelto, no sabìa si llorar o reìr. Al final me dije, boh, puedo hacer las dos cosas.
Y lo hice.











