O
Capìtulo Dècimo, en el cual las estaciones son fragmentos, no memorias.
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Caminaba por aquella calle
que solìa atravesar sola, sola.
Era invierno.
Y luego en la primavera con pensamientos tuyos
apretaba el aire con las manos.
Y en verano caminaba a tu lado
y entre mis dedos encontraba a los tuyos
pensaba en el vacìo del vacìo del invierno,
recordaba el vacìo de la mano - de ti, vaciado en la primavera.
En otoño las hojas caìan, se precipitaban
y entre los rojos, los amarillos y los anaranjados, sin vida, me precipitaba.
Buscaba renacer sin ti
y ninguna mano imaginaria
y ninguna real que me acompañe en la noche.
Y es de nuevo invierno.
En el silencio de las cuatro de la mañana estaba ahìy las estaciones flotaban tragàndose todo
y las estaciones laceraban tragàndose el tiempo.
Primavera verano otoño invierno y de nuevo primavera.
Invierno primavera verano otoño y luego de nuevo invierno. Y otra vez, el invierno.
Dentro mìo, invierno.
[y yo sola, inexorablemente, sola.]



