Hay momentos en los que estoy lùcida, despierta. Y viene la amargura, tanta. Siempre. Como una lucha interrupta.
Por Dios, la guerra ha terminado! me digo.
Es como esos soldados que han visto las batallas, los choques; como esos soldados que han visto la guerra y que una vez terminada no existen màs. Y yo, terminada esta lucha no soy màs yo.
Sacudo la cabeza, salgo de mi refugio. Es el regreso.
Pero una que regresas te echan a la calle.
Tu eras esa guerra: su fin es el tuyo. Era mejor desaparecer en una trinchera.
Està en el aire. Lo escucho. Al tacto, a la vista, en los olores.
Pero para hacerme consciente es necesario un evento, un hecho desencadenante.
Basta una luz que golpèe de forma inùtil una ventana anònima. Es el infierno.
Desde ese momento soy, no soy consciente, sè que lo peor està por venir.
Como una enfermedad durmiente que de repente manifiesta sìntomas y ya sabes còmo serà. Es la condena que ves avecinarse. Llega la inquietud.
Camino velozmente. Trato de detener los pensamientos ràpidos y siempre fuera de control. Golpean como granizo y lo ùnico que puedo hacer es dejarlos caer.
Me opongo. Opongo toda mi voluntad. Pero poco a poco tambièn ella cae.
Mando a mis ansias. Me hacen falta puntos de fuga. Es un mal ahogante y se lleva todo con èl.
Procede lento y no logro contrastarlo.
Como pidiendo ayuda me aproximo a las personas que amo.
Se que me perdonaràn. Gritos, reproches. Luego de nuevo la amargura, nueva. Me arrepiento de haber gritado, de haber aullado. Me siento derrotada.
Y luego la calle de casa. El ansia se mezcla con el terror. Llego. Nada.
La nàusea, el shock. Algunas làgrimas que caen solas. Luego botada mirando el techo.
Son sòlo mis pensamientos, yo no soy màs yo. Me quedo quieta mientras pasa.
Cada pensamiento es una puñalada, un latigazo. Quema. Me destroza dentro. Me parte.
Mientras la luz que viene de la ventana disminuye poco a poco.
Y no hay esperanza, no hay salvaciòn.
Al final hay indiferencia, cansancio. Como un soldado en permiso.
Tal vez es sòlo desesperaciòn.
Pero hoy no. Hoy no.



