El cerebro es un traidor. Estoy convencida.
Al corazòn sè còmo hacerle un nudo. Convencerlo de que asì tienen que ser las cosas. Nunca le doy las riendas de nada, creo que si lo hiciera terminarìa aceptando cosas que a la larga me harìan màs daño.
Como este pasado fin de semana.
Tuvimos un fin de semana de tres dìas, asì que con un sentimiendo de fatalidad o tal vez finalidad aceptè ir al lago con Vincent.
Su primera semana de regreso casi no la registrè, estuve tan ocupada con ensayos y luego histèrica buscando a mi perro desde NY que todo encuentro fue casual, puedo decir que fue la primera vez con Vincent que mi mente pensaba en otra cosa, generalmente en que se apure.
Y la segunda semana fue como la primera, sin la incertidumbre llorona de haber perdido a mi perro, pero con todas las obligaciones de mi trabajo. La segunda semana fui a casa de Vincent, asì le llamo ahora, sòlo dos veces.
No hemos hablado de nada, aunque hay mucho que decirnos, creo que ninguno tenemos el valor. Sabemos que cada uno es terco, que a pesar de haber yo asumido la posiciòn (literalmente) sumisa en nuestra relaciòn, eso no quita que soy terca como mula y ademàs independiente, fuerte. Sòlo que no me gusta serlo. O màs bien el serlo ya no me gusta.
Alguna vez han tenido sexo con alguien que aman, con la certeza de que serà la ùltima vez? Sabiendo que nunca màs acariciaràs esa cara, o pellizcaràs ese culo o rascuñaràs esa espalda o morderàs ese hombro?
Si? Entonces sabes a lo que me refiero.
No? Y... còmo te explico? Es como marcar a ese ser como tuyo. Tu propiedad, entonces como es tuyo lo abusas y lo usas porque es tuyo y alguien va a quitàrtelo (eventualmente) entonces egoìstamente y cruelmente algo dentro de ti dice "que la siguiente se joda, voy a arruinarlo para la que siga." Y ese sentmiento es mutuo.
Entonces es una guerra de dos. De dos que se aman, que se conocen tanto y tan bien que si no son amantes tienen que ser enemigos. Ambos quieren marcarse y ambos quieren lastimarse. Ambos quieren tatuarse en la piel del otro y tambièn quieren que el tiempo no pase, que el fin de semana dure para siempre. Y entonces ambos lloran porque se han lastimado, se han hecho daño y carajo; se aman!!!...
pero no lo suficiente.
No como para abandonar los sueños individuales. Los planes de cada uno.
Entonces una hace un nudo el corazòn y el sàbado por la noche decide que tratarà de dormir en la hamaca del jardìn.
Pero no puedes dormir, estàs en explicarle a tu corazòn que todo va a estar bien. Que las cosas pasan porque tienen que pasar y que tal vez un dìa... un dìa... algo.
Y es en ese momento que tu cerebro te traiciona y te pone un film del recuerdo:
Cuando apenas nos mudamos juntos, Vincent me vino con que querìa que compartamos un almohada. Sì... que compartamos una almohada.
"Sì, ma poupée," me dijo. "Recièn comenzamos a vivir juntos y todavìa estamos en el proceso de conocernos. No te quiero lejos de mì. Te vas a acostumbrar."
Entonces me presentò con una almohada larga y sì, me acostumbrè a dormir asì, pero despuès de unos meses querìa mi almohada de regreso. Pero nunca me la regresò.
Despuès al mudarnos a la casa estabamos en comprar una cama nueva y yo querìa una king. Èl se rehusò completamente alegando que en una cama tan grande no me encontrarìa. Y terminamos comprando una cama mediana, Y me acostumbrè a dormir con èl encima mìo. Siempre.
Y los rituales de la domesticidad. Como las mañanas que èl usa la cuchara con la que mezclo mi veneno (cafè) para comer su cereal. Decìa que le hacìa sentirse parte de mì. O cuando estoy cocinando y èl viene a abrazarme y a besarme el cuello mientras me dice (decìa) cuànto aprecia que cocine para èl.
Perdòn el uso de pasado y el presente en una misma oraciòn, pero es que asì se siente todo. En el pasado y el presente.
El domingo fue una repeticiòn del sàbado, tal vez con màs rabia porque joder, se supone que el tiempo tenìa que detenerse y no lo hizo. El domingo fue un dìa de recriminaciones, de echarse cosas en la cara, de preguntarse por què. Por què no puedes amarme lo suficiente? Por què no puedes hacer este pequeño sacrificio por mi? Por què no puedes cambiar de nuevo tu vida? Lo has hecho tantas veces, por què no lo haces por mì?
Claro, no hay respuestas porque èstas son las circumstancias...
Y de nosotros sòlo quedan fotografìas. Momentos capturados en el pasado que se hace presente como una maldiciòn.




