Tengo ganas de escribirle me haces falta, no puedo respirar. Pero no puedo y me hacen màs daño los remordimientos y lloro como una idiota. Lo sabe; que me hace falta.
No me habla hace màs de un mes, lo sabe, ya se lo he dicho y serìa sòlo patètico el repetìrselo. Serìa patètico mandar, despuès de tanto silencio y desapariciones, una postal para decir algo asì de obvio.
No sè ni siquiera si pensar en què le causa placer. No se si pensar que tal vez ya no le importe, que èl no esperò y siguiò adelante. Una vez quiso que sigamos adelante juntos. Lo decidiò èl por ambos y yo en vez de seguir adelante salto a un bus Ormeño con destino incierto.
A veces la frustraciòn me hace casi sentir odio, casi. Me hace falta la persona que es, me falta su existencia paralela a la mìa. Lo quiero mucho, demasiado. Mierda.
Pero con todas estas cosas en la cabeza, con todos mis cambios de humor, con mis jodas, para què intentar sentir algo màs?
Dònde està el sentido en dejarse herir por cada palabra errada?
Y un quisiera pero no puedo.
Es la razòn contra el corazòn.
Crueldad de la vida.
Punta Pico, 1998
P.S. Ah... Ormeño. Què recuerdos me trae sòlo el nombre!



