(Ese año èsta canciòn era lo ùnico que se escuchaba)
Tenía casi 17 años ese verano. Ese verano conocì a Enzo y a uno de sus amigos, yo estaba con mis amigas, en Piura. Dios, no me acuerdo ni còmo.
De hecho... sì. Para. Retrocede.
Tenìa casi 17 años y me encontraba en un concierto de Los Prisioneros con una amiga, sin un peso y sabiendo que tenìamos que llegar a la estaciòn como sea y tal vez pasar la noche ahì. Pedimos direcciones a dos tipos que estaban en auto y asì fue que èstos dos que vivìan cerca a nuestro hostal nos acompañaron hasta allì. A una hora de distancia.
Una gentileza total! Intercambiamos direcciones y nùmeros como siempre se hace cuando una es mochilera y menor de edad. (esto es sarcasmo. No se rayen.)
Avanza.
Los meses siguientes recibì unas cuantas postales pero siempre he sido de las que les presta poca atenciòn a las personas que no me interesan. Y nunca he sido gran fan de los telèfonos, hablamos un par de veces y èl parecìa tierno, querìa mantener el contacto. Al final no me acuerdo còmo pero terminè regresando a Piura para encontrarme con èl y con su amigo.
Sì, asì lo recuerdo. Para. Retrocede.
Era una noche particular. Una durante una fiesta en la cual la gente tiende a salir a la plaza, pero yo estaba en el hostal con dos amigas, eramos enanas sin miedo y estàbamos buscando quièn nos saque a pasear, asì en la desesperaciòn adolescente terminamos llamando a uno de estos tipos, los famosos caballeros que nos acompañaron meses antes.
Avanza.
La primera escena me la recuerdo claramente, estabamos todos en una pizzeria y me di cuenta que Enzo era el hombre màs bello que habìa visto. Lo admirè babeando.
Enzo fue el que me escribiò todos esos meses, de vez en cuando. El que idiotamente tratè con indiferencia, pero ahì estaba y era estupendo. Dios.
Yo, entre varios defectos, tambièn tengo el de ignorar visualmente a la gente. Pero otras observo hasta los mìnimos detalles y por eso me acuerdo cosas como què color de medias usaba mi profesora de 3ro de primaria.
Antes de ese dìa no lo habìa verdaderamente mirado.
Avanza.
Despuès de la pizza fuimos a tomar un trago y màs tarde a la playa. Ahora, habìa mucho alcohol y no tengo la màs pàlida idea de còmo sucediò pero nos estabamos comiendo a besos. Yo estaba besando al hombre màs bello del universo cuando horas antes ni siquiera lo habrìa reconocido y unos meses antes no querìa ni escuchar de èl.
Todos, ese dìa, terminamos emparejados y vimos el amanecer, ni sè còmo. Un rato era noche y el siguiente dìa y yo estaba en una moto con Enzo, con los rayos del sol que comenzaban a besar su cabello y yo que lo besaba tambièn. Y, era todo increìble y èl era tan dulce y atractivo.
Despuès de NO hacer el amor terminamos hablando, en realidad creo que hicimos demasiado antes entonces hablamos mucho y me contò de su ùltima novia, una tipa que lo habìa tratado mal creo, y otras cosas. Mucho màs tarde nos encontramos con los demàs.
Comimos todos juntos en un restaurante cerca al hostal.
Avanza.
Los dìas sucesivos nos vimos unas cuantas veces y siempre de modo extraño, teniendo ya relaciones ìntimas, intercambiando besos, tomàndonos las manos y demàs. Mucho sexo y muchas palabras y caì en una total adoraciòn, una cosa cercana al patètico. Los sentimientos son tan extraños una vez que se entra a la adoraciòn y en eso estaba yo.
Lo querìa mucho, demasiado. Por lo menos eso pensaba. Pero terminada la pasiòn inicial sòlo quedò la necesidad de tener un amigo ìntimo, sin una relaciòn. No porque no quisiera una relaciòn, porque èl era bello en serio, sino porque el verlo tan a menudo se hizo "normal."
Era tan gentil, inteligente, dulce, y, no habìa razòn para no querer estar colada a èl, de tener una relaciòn amorosa. No recuerdo bien còmo asì terminè pensando èsto, pero creo haber tenido con èl el discurso tipo "no podremos nunca estar juntos."
Avanza.
Mientras el nuestro encontrarnos se hacìa menos frequente y yo ya habìa hecho el trecho Perù-Ecuador tres veces, conocì a ese que se harìa mi amor, que era italiano y poeta ademàs de tener amigos en comùn con Enzo porque esos años vivìa entre Putumayo-Piura y todo el Ecuador buscando inspiraciòn en el fondo de una botella. Seguì besando a Enzo en los labios sin ponerlo al dìa sobre mi status de mujer del poeta. Adriano sabìa que tenìa un amigo al que querìa mucho y que besaba en los labios. Enzo no se enojò nunca, màs bien parecìa un gatito que hace muecas para obtener lo que quiere con dulzura. Asì la nuestra no-relaciòn teminò, sin no-explicaciones precisas, que tal vez eran no-necesarias porque la nuestra fue una no-relaciòn. En fin, un dìa hablando de quièn sabe què me dice una cosa especificando a la frase "mi novio," con un aire casual. Tal vez ya lo habìa entendido, no sè. Desde ese momento no me hice màs problemas y no escondì con medias frases el estar en una relaciòn. Èl comenzò a alejarse proporcionalmente y a alejarme tambièn sin que me de cuenta.
Màs adelante dejamos de frequentarnos, sin haberlo decidido tambièn perdimos el contacto y pasarìan años sin haber escuchado uno del otro.
Hoy, es aquì que lo recuerdo. En un closet en el departamento de Libero hay unas cajas de cosas mìas que no quiero trasladar y en el hurgar de aburrida encontrè varias fotos. Una muchacha con el cabello medio rizado, de altura media, o con mucho maquillaje o sin maquillaje y coqueta hasta la pared del frente. Todavìa tiene las cicatrices en el pecho de cierto oscuro evento que nunca quiere contar y que nadie sospecharìa si no viera las fotos. Ahì està, en su segundo año de sobrevivir con una galleta al dìa y mucha agua, sentada al lado de un muchacho, besando al muchacho estupendo, abrazàndolo, amàndolo. Las tuve en la mano y viajè con la mente, he recordado y he pensado que soy una cabrona y mis sentimientos son unos bastardos. Còmo me habrìa gustado haber apreciado una cosa tan bella.
Hoy, es aquì que lo recuerdo. En un closet en el departamento de Libero hay unas cajas de cosas mìas que no quiero trasladar y en el hurgar de aburrida encontrè varias fotos. Una muchacha con el cabello medio rizado, de altura media, o con mucho maquillaje o sin maquillaje y coqueta hasta la pared del frente. Todavìa tiene las cicatrices en el pecho de cierto oscuro evento que nunca quiere contar y que nadie sospecharìa si no viera las fotos. Ahì està, en su segundo año de sobrevivir con una galleta al dìa y mucha agua, sentada al lado de un muchacho, besando al muchacho estupendo, abrazàndolo, amàndolo. Las tuve en la mano y viajè con la mente, he recordado y he pensado que soy una cabrona y mis sentimientos son unos bastardos. Còmo me habrìa gustado haber apreciado una cosa tan bella.
Tal vez Lorenzo sintiò algo similar mientras me estaba dejando.


