Mon cher amour.
No sabes cuàn tristes y feroces son èstos dìas sin ti.
Y cuàn veloz e inevitablemente pasa el tiempo. Cada dìa deja una herida incurable y tu no estàs aquì para acariciar las cicatrices. Y tu no estàs aquì a hacerme reencontrar el gusto a las cosas con un simple beso justamente ahì, donde duele màs.
Amor, cada cosa colapsa en sì misma y yo soy el pequeñìsimo y caliente centro del mundo y emano lava y me quemo dentro. Bajo la sutil capa de hielo me quemo, me quemo lentamente. Como una vela que espera que la apaguen. A veces esa capa, la sutil pàtina cristalina se derrite y por un segundo es alivio y por un segundo cualquiera me alcanza y el mundo me toca. Pero no mucho despuès me acuerdo, amore, y el peso de las consecuencias avivan el fuego y yo entiendo que si esa llama se consume, yo simplemente muero.
Asì las personas se hacen vìctimas e carniceros y asì las personas como agua gotean dentro mìo, me dan alivio para inmediatamente hacerme mal como el mal que siente una hoguera antes de apagarse definitivamente.
Amor, esos plateados hilos de agua son tan pocos que desaparecen entre las llamas. El fuego invade todo, donde por un segundo era hùmedo y fèrtil y fresco, el fuego lo hace desaparecer. Nadie ha nunca apagado un incendio con un balde de agua.
Amor, estoy sola.
Todo eso que las llamas tocan se desvanece y si fuera una ola, si una ola llegara e invadiera ese espacio rojo, llameante y doloroso no morirìa. Serìa la ùnica cosa que puede tocarla sin morir. Asì como las cosas grandes me invaden a mi, pero el destino atroz impide de hacernos vivir juntos. Y una ola inevitablemente mata las llamas. Amor, entiendes como soy la causa de mi mal que llora en sì mismo?
Inadecuada e incurable, irrecuperable, simplemente incapaz de ser mariposa.
Me pregunto còmo hace el tiempo cruel a apropiarse siempre de cada esperanza. Me detengo, a veces me detengo y miro a mi alrededor y miro dentro mìo y me pregunto què cosa permanece de todo lo que era? Y còmo asì lleguè a èste punto?
Amor, me faltas todavìa. Me faltas y no logro dejar de pensarte. Estàs dentro mìo sin haber realmente querido entrar. Estàs dentro y no quiero perderte, serà talvez que eres la ùnica persona a quien, al final de todo, dejè ver detràs de la pared. Estàs lejano, amor. Es como si no existiera. Pero todavìa te siento, en las noches me despierto con escalofrìos porque te siento, estàs detràs de cada sombra, de cada gesto. Estàs detràs de las nubes y detràs del sol y detràs de la lluvia cuando me borra la visiòn. No me abandonas o simplemente soy yo la que no quiere abandonarte a ti. Simplemente, eres tù quièn me abandonò a mi.
A veces es como si estuvieras aquì, casi parece que puedo tocarte, casi parece que estirando la mano logre rozarte con la punta de los dedos. Casi parece que se ha quedado aquì algo tèpido de eso que èramos, nosotros. Sì ha quedado algo en las palabras, en los intercambios de ellas.
A veces es como si pudiese creer. Creer en poder sentir, a poderte sentir como sientes a una persona que piensa en ti. Una que a pesar de todo, en una dimensiòn distinta a la tuya, te siente y siente tu ausencia.
Estoy casi por rendirme, ya casi no me arriesgo a creer. Me hace sentir como una persona que no tiene nada que ver con su vida es como si te la hubieses llevado contigo.
Es èsto amor lo que duele màs. Y me hace entender que otra vez estoy sola, soy sola como cuando eres el ùnico que ama. Sola como cuando nadie te toca. Sola como una muñeca con un corazòn atravezado de agujas. Como un corazòn en el que las agujas tienen dos lados punzantes y sangran a quien se acerca.
Amor, te escribo porque no tengo a quièn màs escribirle, y nadie que quiere realmente leer.
Te escribo a ti que estàs tan lejos, te escribo y siento tu ausencia. Escribo con la fatiga de quien ha perdido y continùa perdiendo y continùa perdièndose. Escribo como alguna que espera toda una vida sin que la vida la espere. Escribo con ese hilo de esperanza que hace escribir a las personas no del todo muertas, pero no del todo vivas.
Amor te ruego, llega pronto y màtame.


